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Historias de Voluntarios XVII

Desde que tengo uso de razón en casa siempre ha habido un gato y en el terrado una colonia gatuna a la que les dábamos de comer y beber a escondidas de mi madre, les subía leche a los cachorrillos. Ay cuantas regañinas por la leche o por bajarme a casa los peques. Siempre decía “quiero cuidar a los peludetes”.

Historias de Voluntarios Ana 1

Con Naken

Pasa el tiempo y sigo queriendo ayudarles pero por motivos personales no me veo preparada. Pero las cosas llegan cuando es su momento. Conocí a una persona que me dio una visión que no había tenido en cuenta. Me dijo “se pasa mal pero también es muy gratificante saber que gracias a nosotros están mejor”. Pues bien gracias a Clara, si si nuestra mama cisne, me atreví a probar el voluntariado y ha sido la mejor decisión que he tomado.

Ana Maria Diaz Salas

Historias de Voluntarios Ana 2En una Jornada de voluntariado con Cristina

Y la próxima en contar la historia es Ines Ruiz Calderon!

Historias de Voluntarios XVI

Mi relación con los animales ha sido más bien escasa.

De pequeños tuvimos un perro y de adolescentes un gato.

Crecimos, nos hicimos mayores y empecé a envidiar a la gente que paseaba con sus perritos.

Mi amiga Marta me introdujo en el mundo animalista. De ella aprendí el voluntariado y el trabajo de una protectora.

Al final decidí adoptar y apareció en mi pantalla el cartel de un perrito blanco. Hice los trámites y Ross llegó a casa.

En un principio era calladito y formal, cogió confianza y nos las hizo pasar canutas. Nos ladraba, enseñaba los dientes y hasta nos mordió. Pregunté por su historia, abandono, malos tratos, encadenado, sucio y encerrado. Rescatado y enviado a una protectora. Mucho leí, asistí a charlas y pregunté maneras de poder ayudarlo, descubriendo así diferentes técnicas y cuanta gente se dedica al cuidado y enseñanza de los animales.

Paseando por los talleres de Poble Sec conocí a Sara Albero que me habló de los Cisnes. Me introdujo en el grupo pero hasta unos meses después no fui a Vallirana, tenía miedo de no poder soportarlo, ver a otros perritos en las condiciones del mío… pero no fue así.

Mi primer día como voluntaria. No recuerdo con quien fui porque estaba muy nerviosa, no sabía que me iba a encontrar, como me iban a recibir, ¿encajaría?…

Al llegar me encuentro con un montón de gente alegre y dispar (adultos, jóvenes, niños, con chándal o tejanos…) saludándose entre ellos e incluso a mi, que no me conocía prácticamente nadie, dejando sus donativos y deseando ver a los perretes/gatitos.

Historias de Voluntarios XV

Siempre he sido amante de los animales, fuera donde fuera, estaba yo rodeada de ellos.

En casa de mis abuelos siempre había animales, recuerdo mi primera mascota, una oca. Me seguía donde yo fuera.

También solían tener gatos, como “Mimus”. Éramos inseparables yo le hacía las mil y una y él se dejaba. Se dejaba porque sabía que de aquella niña traviesa no podía salir maldad. Era un gato especial.

Siempre he tenido mucha conexión con los animales pero en especial con los perros. Toby y también Blanca, Dac…todos ellos tienen un pedacito de mi corazón. Pero la que tiene el pedacito más grande es mi princesa, Ibi, mi adorada mestiza. Ella ha sido la primera en formar parte de mi vida al completo, yo la he criado des de las 6 semanas de vida. Ella fue abandonada junto con sus 7 hermanos a las puertas de una tienda de animales y el universo hizo que Ibi se cruzara en mi vida. Desde entonces han sido 7 años de amor, compañía y convivencia conjunta.

Somos uno!

Desde aquel episodio de abandono que Ibi experimentó con tan solo 6 semanas, he querido ayudar como voluntaria, hacer algo para que esto no se repitiera… No sabía por dónde buscar, ni qué se tenía que hacer para ser voluntaria, ni sabía nada de las perreras, refugios, protectoras…. Supongo que uno no es consciente o no quiere saber la realidad….pero me puse a indagar por internet y me topé con las Jornadas de Voluntariado de El Cisne Negro. Sin pensármelo dos veces me animé a ir.

La primera vez que fui a una Jornada de Voluntariado me sentí un poco confundida, iba llena de amor para dar y regalar y fue un cúmulo de sensaciones que nunca había experimentado. Recibí la cálida bienvenida de todos los Cisnes.  Personas que no conocía, me abrieron los brazos sin pensarlo y enseguida me vino a la cabeza: “yo aquí encajo”.

Era una pieza de mi vida que estaba buscando hacía mucho tiempo y sentí que la había encontrado.

Historias de Voluntarios XIV

Con los animales, siempre se recibe mucho más de lo que se da.

Bueno, mi historia con los animales es de nacimiento. Aunque con el tema de las protes, empecé gracias a Irene. Mi última chica. Ella ya había sido voluntaria en La Lliga. Y un día, me propuso que podríamos ayudar a alguna prote de la zona.

En aquella época vivíamos en Badalona. Un día, fuimos a la Fira de la Terra. Allí conocimos a Carol, de Badagats. Nos estuvo explicando, y tal. La cosa no cuajó del todo, porque Irene era más de perros. Y bueno, fue pasando el tiempo. Hasta que nos volvimos a ver en una de las firas que hace Veu Animal, en el Parc Europa de Santa Coloma. Carol se acordaba de nosotros, y nos presentó a Antonia, y ya todo fue rodado.

Quedamos con Carol un domingo, en la colonia. Y yo me quedé encantado. Aquello era un solar, lleno de hierbajos más altos que yo. (lo cual no es muy difícil…jeje!). Y yo pensé… Esto hay que convertirlo en un jardín, lleno de árboles! Así que los martes y jueves, íbamos a poner de comer, beber, y limpiar. Pero los domingos, como iban más voluntarios, los dedicaba a plantar árboles. Algunos comprados, otros nacidos de semillas, en casa. Otros de esquejes…

Bueno, el caso es que se me dan mejor los gatetes que las personas, al parecer. Y la historia con Irene, se acabó.

Por cercanía del trabajo, me puse a buscar una casa compartida, por la zona del Baix Llobregat. Y fui a parar a Sant Vicenç dels Horts. Antonia, de Badagats, tardó poco en decirle a María José, que yo me había ido a vivir a su pueblo. Yo la conocía porque habíamos coincidido en un par de Mercats del Trasto. Así que me llamó, y ya no paramos. Ella llevaba media vida dedicada a los gatetes, y perros de por aquí. Y cuando nos encontramos, decidimos al poco tiempo, crear una prote. Ya que hacíamos todo lo que hace una prote, pero sin serlo. Así nació, Gats del Carrer.

Historias de Voluntarios XIII

EL MEJOR REGALO QUE ME HA HECHO LA VIDA

Como decía Machado:” Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla “……..pues yo, como soy más de campo que las amapolas, la mía son recuerdos de un corral de gallinas, conejos, cerdos, gatos y un mulo que tenía mi padre que le ayudaba en las faenas del campo. Recuerdo que cuando lo veía llegar calle abajo, corría para montarme en él hasta llegar a casa.

Pasó la infancia, llega la juventud…..he sido hija, hermana, esposa y madre…

Después de muchos años y por circunstancias personales, me di cuenta que mi vida no estaba completa y que me quedaba mucho amor por dar. Empecé a barajar la posibilidad de adoptar un perro. Casi por casualidad vi el caso de Cookie. Con nueve semanas, su dueña tenía que deshacerse de ella. Inmediatamente me puse en contacto con ella. Cuando la vi, la cogí y la estreché contra mi pecho y le prometí que cuidaría siempre de ella.

Recuerdo que las tres primeras noches, dormí en el sofá y ella en su camita con su patita cogida de mi mano. Yo intentaba tranquilizarla:”Tranquila, preciosa, aquí estás a salvo y no voy a permitir que te pase nada malo”.

En la primera visita al veterinario, le detectaron un tumor que le habría podido costar la vida. La operamos a la semana siguiente y afortunadamente se recuperó sin problemas.

En mis paseos con Cookie por el parque, conocí a la señora Ana, madre de Clara. Me explicó la labor que hacía su hija en temas de voluntariado. Me puse en contacto con ella y así fue como entré en El Cisne Negro. Aquí he conocido personas extraordinarias, generosas y solidarias que los domingos en vez de quedarse en el sofá rascándose la barriga delante de la tele,se pegan un madrugón y dedican unas horas a los peludos que viven día y noche en una jaula.

Y aquí estoy, colaborando en lo que pueda porque siento que es la manera de agradecerle a la vida el regalo que me ha hecho.

Yo le salvé la vida a Cookie……pero ella me la salvó a mi también. Se cruzó en mi camino en un momento muy duro de la mía y fué quién me dió fuerza para seguir.

Historias de Voluntarios XI

Yo, como todos vosotros, nací con el gen animalista. No concibo la vida sin animales a mi alrededor. Los animales no tienen voz, pero se hacen entender perfectamente si estás dispuesto a oírlos. Tienen tanto derecho o más que el ser humano a vivir en este planeta, porque entre otras cosas, ellos no maltratan la naturaleza como lo hacemos nosotros, y sin embargo son los grandes perdedores, víctimas de nuestro miedo, cobardía, egoísmo y falta de compasión.

Siempre he procurado ir a las manifestaciones de las que tenía conocimiento  a favor de los animales, pero me sabía a poco. No tenía conexión con el mundo animalista. Facebook fue para mí una gran puerta para poder entrar en este mundo. Fui conectando con varias páginas  de asociaciones y personas que se preocupan por el bienestar animal. Empecé a difundir peticiones de ayuda y a contribuir en lo que podía. Algunos de mis contactos me dicen que a veces le da mucha pena algunas difusiones que hago y que prefieren no enterarse. Yo también lo paso mal, muy mal. Hay noches que me voy a la cama con el corazón encogido y sin poder dormir por los casos que veo. Hace daño, mucho daño, pero mi pena y autocompasión  no sirven de ayuda, lo que ayuda es la acción, difundir, firmar, pronunciarse, divulgar, concienciar. Esto se puede hacer  desde casa, se puede conseguir mucho. Colaboro Con el Teaming en varias causas. (es nada más un euro por causa al mes). El teaming es una gran herramienta con la que se podrían conseguir cosas increíbles, sin esfuerzo. No entiendo por qué no se da a conocer en los medios de comunicación, que tan poderosos son.  Mucha gente desconoce lo que es y lo que se puede conseguir si todos nos decidiéramos a colaborar.

Historias de Voluntarios X

Bueno, mi pasión por los animales empezó cuando tenía 5 años, y mi tio nos trajo una bolita de pelo que se encontró en una caja al lado de un contenedor, un precioso siamés, a quien llamamos Pitu.

 

Aquí nos podéis ver juntos el día antes de que se nos fuera, ya de mayor, con 20 años… en casa de mi abuela… todavía cuando voy, espero que salga a recibirme…

Actualmente estamos en un piso de alquiler y la dueña no nos deja tener animales, así que me volqué por completo en actos que viera por internet, y en una manifestación por la masacre en el mundial de futbol, conocí a la persona más cariñosa y buena que he podido conocer hasta ahora, nuestra presi, Clara.

Al ver que era de una organización, le pregunté a que se dedicaban y decidí unirme.

Mi primera vez, fue en un stand con desfile en el Carmelo

Como podéis ver, voy pintadita de gatita, hice de conejilla de indias, ya que había un stand infantil jajaja. Allí paseé y conocí al peludin que se ha ganado un hueco en mi corazón para siempre, Jak.

 Desde ese día he seguido compartiendo momentos increíbles con ya los que considero mi familia (esa gran familia, que soys todos vosotros), subiendo a Animals Sense Sostre, a TarracosBull, para ayudar a los que no tienen voz, siendo su voz, pero sobretodo siendo MANOS QUE AYUDAN.

Muchas veces, Clara nos da las gracias por hacer lo que hacemos, pero no tiene que dárnosla, ya nos sentimos agradecidos con cada muestra de cariño de esos peluditos que nos comen a besos cada vez que los sacamos a pasear.

Al igual que ASS o TarracosBull, no tienen que darnos las gracias, sabemos que mantener a un peludin no es nada barato, con lo cual, todos los que tienen ellos… la labor que hacen ellos, no tiene precio, les dan una segunda oportunidad a esos peludines que sin ellos a saber como estarían…