Monthly Archives: agosto 2017

GUAU GUINARDÓ

Guau-Guinardo El cisne negro voluntarios

II FESTA DELS ANIMALS AL MAS GUINARDÓ

De 9:30 a 14:00 hrs. Activitats a la Plaça Salvador Riera, 2:

9:30 hrs. GUINARCROSS*, fer una caminada amb gossos pel barri. (Donatiu 2€ per gos. Cal inscripció prèvia).

11:00 hrs. CONCURS DE GOSSOS* (Cal inscripció prèvia).

12:00 hrs. PASSAREL.LA DE GOSSOS EN ADOPCIÓ

ACTIVITATS INFANTILS
ESCACS GEGANTS
PARADETA DEL CISNE NEGRO VOLUNTARIOS
PARADETA DE L’INSTITUT JANE GOODALL BCN amb els projectes:

ZOOXXI

ZOOXXI-WEB-Banner-cast

Las normas de bienestar animal son importantes en los zoos, pero no son suficientes. No podemos pensar que una jaula o instalación más grande y el enriquecimiento ambiental es lo mejor que podemos dar a los animales, necesitamos plantearnos desafíos más grandes, necesitamos un cambio de paradigma.

Tampoco creemos que cerrar los zoos sea una buena idea, aunque sí podemos “dar por cerrada” la lógica del zoo tal y como lo conocemos, la lógica del siglo XIX, la lógica de “la utilización” de los animales para pasar a una lógica de “la utilidad” para ellos y para el Planeta. Cerrar un zoo sería sinónimo de perder la posibilidad de transformarlo.

Podemos hacer que una institución que cada día es más criticada por su lógica obsoleta, se transforme en un espacio para dar cobijo, atención, asistencia y oportunidades a animales que hoy no la tienen, a animales heridos, incautados de explotaciones, abandonados. Un zoo cuenta con los profesionales, el conocimiento y las instalaciones suficientes para pasar a ser un espacio de servicio social, animal y ambiental, y en este punto es donde radica nuestra propuesta.

Entre mejorar las condiciones de bienestar sin un proyecto de reconversión y cambio de paradigma, y pedir el cierre de los zoológicos, hemos creído que había mucho espacio para el debate y para la acción, la acción del cambio. En ese espacio es donde nace la propuesta ZOOXXI.

Visita ZOO XXI

Una gota de agua

Una gota de agua

Cuento amerindio de la Amazonia

Hace muchísimo tiempo, en una tierra lejana, se extendía una exuberante selva atravesada por un largo río. En sus orillas se concentraban grandes garzas blancas, acechadas por unos cocodrilos voraces. En los árboles gigantescos, cubiertos de orquídeas de colores delicados, convivían pájaros y monos. El frondoso suelo ocultaba insectos y serpientes, así como manadas de tapires y pecaríes. El jaguar, siempre presto a devorar sus presas, reinaba como dueño y señor en aquella jungla con fama de inaccesible.

No obstante, un día, unos hombres remontaron el curso del río en piragua y descubrieron aquella región perdida. La caza era abundante y en la superficie de sus aguas bullían ingentes cantidades de peces. Los hombres se dieron cuenta de que en aquel lugar podrían vivir de la caza y de la pesca, y decidieron instalarse. Empezaron a quemar árboles para abrir calveros, y en ellos establecieron su campamento. Luego empezaron a construir chozas para albergarse.

Entonces, los huevos empezaron a caer de los nidos disimulados entre las ramas de los árboles. Los crujidos que hacían los bosques al incendiarse asustaron a los loros que huyeron volando, imitados por los monos aulladores que parecían invitar a todo el reino animal a desconfiar de los hombres. Estos, naturalmente, sabían tender trampas y disparar flechas. Muchos animales perecieron, víctimas de las habilidades de los cazadores.

Sin embargo, poco a poco, los animales supervivientes aprendieron a guardarse de aquellos nuevos depredadores. Las boas y las anacondas se escondían rápidamente entre los helechos arborescentes; al menor ruido, la aves huían y también los reptiles y roedores. Todos esperaban la noche para cazar y también para saciar su sed en el río.