La Bassa, sensaciones mágicas

Creo que no me equivoco si, en nombre de todos los que hoy hemos ido a La Bassa – Hogar Animal, digo que hemos vivido momentos muy especiales y sensaciones mágicas, rodeados de tantos animales y personas preocupadas por todas las vidas, independientemente del tamaño, el peso, el color o el número de patas. Hoy se han juntado muchas personas que se preocupan por los animales, y muchos de nosotros hemos descubierto un lugar que desconocíamos pero del cual no nos vamos a olvidar (entre otras cosas porque volvemos seguro!!!). No me deja de sorprender conocer a personas que viven por y para los que no tienen voz y nadie quiere, y que lo hacen día a día sin descanso pero sin perder la energía que los ha hecho crear lugares tan increíbles.

Los voluntarios de El Cisne Negro, juntamente con otros voluntarios de La Bassa, hemos ayudado principalmente acondicionando el lugar donde habitan los animales y limpiando, ya que no debemos olvidar que la faena nunca termina, y siempre hacen falta manos que ayuden a quien increíblemente empezó este proyecto y sigue a pie de cañón. Hemos limpiado una zona de almacenamiento, ordenado espacios, limpiado el terreno,… pero sobretodo, hemos disfrutado como niños dando mimitos a todos los animales!

 

Y por si todo esto fuera poco, éste refugio es a la vez… una escuela!!! Y no una escuela como cualquier otra… una escuela donde los peques trabajan la educación emocional, los valores de respeto a todas las formas de vida, el aprendizaje activo… Claramente estos niños seran el futuro en el que todos soñamos, un futuro donde, entre muchas otras cosas, el respeto entre todas las especies sea algo común y habitual, y no algo que sólo unos pocos respetamos. Tener escuelas de éste tipo tan cerca es verdaderamente una pasada, y creo que nos hace replantearnos a todos qué tipo de educación damos a los niños y por qué hay aspectos tan necesarios (incluso más que algunas asignaturas) como la educación emocional y de respeto que no aparecen en el temario.

En resumen, nos hemos enamorado todos de éste lugar, y además el tiempo no ha podido ser mejor (algunas hemos llegado un poco más rojas de lo que querríamos…)! Resultado final: jornada más que productiva, donde creo que todos nos hemos llevado mucho más de lo que hemos aportado.

Gracias Laia por permitirnos ser parte, por un día, de éste lugar mágico, donde todos somos vidas importantes y respetadas, donde el amor por los animales se respira a km, donde las horas de trabajo pasan volando, donde El Cisne Negro se quedaría a vivir.

Hasta la próxima!!
Laura Marti

Fotografías de Pol Mascaró

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