Resumen jornada voluntarios en ASS – Vallirana10/02

¡Hasta pronto amigos peludos!

Cuatro patas. Cuatro patas que se mueven nerviosas dentro de la jaula cuando nos acercamos. Saltos. Vueltas.
Un rabo. Un rabo que va de un lado para otro sin parar cuando nos ven.
Un cuerpo peludo egoísta solo de caricias y mimos.
Un hocico. Un hocico que ladra y que parece gritar “¡sácame, sácame, sácame!”. Lo oímos todos, lo entendemos todos y a todos nos emociona. “No les hace falta hablar” decimos los voluntarios, ¿pero quién ha dicho que no hablan?.
Y unos ojos. Unos ojos nobles que brillan como estrellitas ante la posibilidad de poder salir un rato, de pasear si quiera diez minutos fuera de su jaula. Agradecimiento antes de ponerles la correa, sincera gratitud de antemano, sin haber salido aún.
Cuatro patas, un cuerpo peludo, un rabo, un hocico, unos ojos y, lo más importante, un almita ahí dentro capaz de sentir y de sufrir. Un almita noble, bondadosa, leal y franca encerrada en una jaula, condenada de manera inmerecida e injusta, esperando una oportunidad. El 10 de febrero, en una nueva jornada del cisne, salieron todas esas almitas a dar un paseo. Todas. “Vamos a recibir un poco de amor” -decía Adriana- y así es: Los peludos de Vallirana nos quieren a todos, crean un vínculo tan estrecho con nosotros que no nos queda más remedio que quererlos y recordarlos cuando la jornada se acaba.

Y la jornada llega a su fin y nos llevamos un deseo en la mochila para ese peludo que hemos paseado, para ese peludo que nos ha lamido las manos, que se ha alegrado tanto de vernos y que nos ha dado tanta pena volver a encerrar: Ojalá cuando volvamos la próxima vez no estés aquí. Ojalá te adopten pronto y te permitan demostrar tu capacidad de amor. Ojalá faltéis muchos la próxima vez. Ojalá ninguno de vosotros atraviese el arco iris en la jaula y ojalá algún día sobre sitio en ASS. En el entretanto, los cisnes seguiremos incansablemente subiendo a veros cada vez que tengamos un ratito. Nuestra presidenta volverá a organizar nuevas jornadas de germanor y de amor en vuestro nombre, sea cual sea vuestra raza, vuestro color, vuestra edad. Pero por favor, si es posible no nos esperéis. Si alguien se enamora de vosotros y os lleva a su casa, marchaos y no miréis atrás. ¡Corred pequeñajos, os espera una nueva vida y aunque se nos llenen los ojos de lágrimas al veros marchar, nos alegramos muchísimo. Son lágrimas de amor, pero iros, iros rápido, os prometemos que nunca vamos a dejar de quereros. “No compres, adopta”, reza la camiseta de nuestra presidenta; conoced y no comprareis, añadiríamos nosotros.

A todas las caras nuevas de la jornada de ayer, un aplauso y nuestra más sincera bienvenida. En el Cisne Negro cabemos todos y necesitamos muchas manos, manos que ayuden, manos como las vuestras, que dan sin esperar nada a cambio y que nos conducen a un corazón enorme. Los peludos de Vallirana ya son también un poquito vuestros, ya se han hecho un huequito en vuestro corazón, así que por favor hasta la próxima, ellos nos están esperando desde ayer.

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